Honor a quien honor merece

Dr. Sergio Gallegos Castorena


 

Un día habitual en el consultorio del doctor Sergio Gallegos Castorena, oncólogo pediatra a cargo de la Clínica de Leucemia en el nuevo Hospital Civil de Guadalajara, Dr. Juan I Menchaca, transcurre como en cualquier otro consultorio médico, la diferencia es que él a veces deja la bata en su casa.

Para los pequeños pacientes que atiende, el pesar de ir con el doctor se transformó en una ilusión, en un evento que les alegra el día. “¡Ya salió mi doctor!”, exclamó alegre Michel, al ser nombrada con la voz portentosa de su superhéroe favorito.

Ese día el médico vistió un disfraz de Iron Man. Días antes fue de Capitán América. Otras veces atiende como Batman o médico brujo. Aunque también viste para la ocasión: en Navidad, de Santa Claus; en septiembre, de charro; en enero de Rey Mago, o el día del niño con otra caracterización.

“La idea es que la consulta se convierta en un evento especial. Un evento donde ellos se sientan queridos, que se sientan especiales. Y en vez de que sea el evento de que no quieren ir al hospital porque los van a picar con agujas, los van a fregar y no quieren, que sea el ´hoy voy al hospital, qué va a pasar, de qué va a estar disfrazado este cuate, qué sorpresa me va a tener´. Yo no calculo la dimensión de lo que hago, yo no sé qué tan grande es. Yo preparo mi consulta pensando en qué tan agradable va a ser la consulta para ellos”, así justifica, con una sonrisa que resalta entre su barba pintada de Tony Stark.

Entre consulta y consulta, Gallegos Castorena relató su historia.

“Durante mi tratamiento, van muchos voluntarios de las iglesias, hacen oración por ti, te llevan la comunión. Pero también iban payasos, que por cierto contaban muy malos chistes, que hacían uno o dos trucos de magia y que hacían malabares. Pero de todos los que iban, eran ellos los que realmente me hacían olvidar que yo estaba enfermo y que yo estaba sufriendo los efectos de la quimioterapia”.

“Recordando lo de los payasos, en 1989 que entro a la facultad de medicina en la Universidad Autónoma de Guadalajara, me decido a disfrazar de payaso. Es el disfraz que más años tiene y todavía lo uso. La nariz está toda aplastada por el uso, pero me sirve. Empiezo a venir al hospital Fray Antonio Alcalde al piso de pediatría, a hacer malos chistes, tres o cuatro trucos malos, figuras con globos ovalados, no alargados. Así estuve, iba a ese hospital los sábados, hasta que se robaron a un niño de un cunero, sacaron a todos los voluntarios y empecé a venir aquí al Juan I. Menchaca”, relata sin pausas.

Recordó que el primero de agosto de 2007 se integró al equipo médico del piso 7 del Hospital Civil nuevo. Orgulloso, reportó que, en la actualidad, ocho de cada 10 niños con leucemia logran curarse. Hace ocho años cuando llegó, lo lograban solo dos de cada 10 pacientes.

“Cuando llego aquí, en la Navidad de 2007 me disfrazo de Santa Claus. Un Santa Claus que trae arriba su bata talla extra grande y da la consulta y trae regalos que junta en su casa, la casa de su mamá, de con su familia y aquí reparte los regalos. Y entonces me empiezo a tomar la foto. Se imprime y se les da la foto. Desde entonces en ocasiones contadas como Navidad, día de reyes, día del niño y Halloween me empiezo a disfrazar y por ahí de finales de 2013 o principios de 2014 empiezo a hacerlo más seguido”.

Ahora, cualquier día llega al consultorio un superhéroe, un médico brujo o un futbolista. A veces llega Sergio Gallegos con bata de médico, y aun así sus pacientes lo ven con gusto.

“Empecé con un motivo, pero la vivencia ha multiplicado los motivos. Todos los motivos los puedo reducir en una sola palabra, amor. Amor por mis pacientes. Igual estoy en una etapa de enamoramiento por lo que hago. Cada día se suma más gente a esto. Mi esposa me preparará el trineo de Santa Claus, mis hermanos, mis primos, mi familia junta los regalos” finalizó.

 

 

CRÉDITOS: El informador