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A partir de polímeros desarrollan injertos para vasos sanguíneos


MÉRIDA, YUCATÁN (27/OCT/2012).- Especialistas del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) trabajan en la síntesis de polímeros biodegradables que puedan utilizarse como injertos vasculares de bajo calibre para el tratamiento de la ateroesclerosis (obstrucción de arterias).

De acuerdo con el doctor Juan Valerio Cauich Rodríguez, titular del proyecto, estos polímeros se utilizarían para construir conductos (tubos) de seis milímetros de diámetro que sustituyan a las venas o arterias dañadas.

Además, señaló el especialista que los poliuretanos desarrollados en este Centro Público de Investigación Conacyt se desempeñarán como soporte para células madre, de tal manera que el vaso sanguíneo se regenere mientras el polímero se degrade sin producir sustancias tóxicas para el organismo.

Aunque estos polímeros están diseñados como injertos vasculares de bajo calibre para zonas cercanas al corazón (seis milímetros), pueden ocuparse en cualquier parte del sistema circulatorio en la que haya obstrucción del flujo sanguíneo.

Para la elaboración de estos polímeros, explicó el investigador, utilizan tres componentes amigables con el cuerpo humano: policaprolactona (poliéster aprobado por la Oficina para Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, FDA, por sus siglas en inglés), isocianatos alifáticos y moléculas de importancia biológica.

Cauich Rodríguez destacó que los polímeros desarrollados tienen baja adhesión plaquetaria, por lo que no favorecen la formación de trombos (coágulos). Además, permiten la formación de una monocapa de células endoteliales (similar a la que recubre el interior de vasos sanguíneos).

A este respecto, indicó el doctor Juan Valerio Cauich que las células endoteliales se adhieren sobre la superficie del polímero en un periodo de 30 minutos que, tras diversos estudios de proliferación a largo plazo, ha logrado mantenerse viable hasta por 14 días.

Actualmente, apuntó el académico, se realizan pruebas de tensión longitudinal y radial, así como resistencia a la ruptura por presión, para lo cual estiran y revientan los tubos con el propósito de demostrar, según normas internacionales, su calidad como injertos vasculares. En paralelo, cultivan células madre adultas sobre estos polímeros.

El investigador del CICY aseguró que tendrán que pasar al menos cinco años para que el polímero pueda ser usado en humanos, debido a que aún falta realizar pruebas utilizando modelos animales y ensayos clínicos. Además es necesario obtener la autorización de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios.

Expuso que es imprescindible demostrar si los polímeros tienen el mismo comportamiento in vivo al que presentaron durante las pruebas in vitro, ya que es común que al unir estos materiales con los vasos sanguíneos naturales se desarrolle hiperplasia (aumento de tamaño) por la proliferación excesiva de las células y cambios en el flujo de sangre.

En la realización de este proyecto, los investigadores del CICY han contado con la colaboración de las universidades Nacional Autónoma de México y Autónoma de San Luis Potosí, así como instituciones extranjeras como la Universidad de McGill de Canadá y el Instituto de Ciencia y Tecnología de Polímeros de España.

CRÉDITOS: AGENCIA ID