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Aumentan casos de ovario poliquístico en mujeres jóvenes


CIUDAD DE MÉXICO (01/MAY/2012).- Al no causar una molestia en particular, el síndrome de ovario poliquístico (SOP) no es detectado sino hasta que la mujer busca embarazarse no lo logra y hasta que acude al médico se descubre que no ovula por la presencia de quistes a nivel ovárico. Así, 10 por ciento de las mujeres infértiles presentan quistes foliculares, dio a conocer Leticia Morales Ledesma, del Laboratorio de Biología de la Reproducción de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza de la UNAM.

Desde hace algunos años, se han incrementado los casos de mujeres que presentan ovarios poliquísticos en todo el mundo y aunque al principio se pensaba que su incidencia era mayor pasados los 40 años, en la actualidad está apareciendo en etapas tempranas de la vida. Algunos estudios plantean que su incremento pudiera estar ligado al tipo de alimentación, el estrés, el uso indiscriminado de anticonceptivos, la obesidad y factores genéticos, explicó la investigadora.

Se conoce como síndrome del ovario poliquístico (SOP) porque es una patología multifuncional en la cual se presentan diversos factores y las alternativas clínicas para las pacientes que lo padecen aún son muy reducidas. En la actualidad, no hay una evidencia contundente que indique por qué surgen los quistes y, aunque no se puede prevenir, sí es posible evitar los factores de riesgo, tales como la obesidad o la disminución en el consumo de alimentos que contengan altas cantidades de conservadores, como los embutidos o los productos enlatados.

Morales Ledesma explicó que un quiste es un folículo ovárico que se atrofia y en el cual no se observa el ovocito, que es la célula sexual de la mujer.

El síndrome se inicia con la formación de unas estructuras conocidas como prequistes y después se forman los quistes, los cuales se caracterizan por presentar un menor número de capas de células de la granulosa, involucradas mayormente en la producción de estrógenos, y una hipertrofia de las células de la teca, presentes en el estroma del ovario y que producen hormonas como los andrógenos y progestágenos y, en menor cantidad, estrógenos, indicó.

Genes e insulina, relacionados con SOP

Leticia Morales advirtió que el hecho de que una mujer tenga un periodo menstrual normal no significa que esté ovulando; tampoco son una señal de la presencia de quistes los fuertes dolores que algunas mujeres sienten durante su menstruación, incluso, la especialista expresó que no hay estudios contundentes que aprueben estas ideas.

Un indicador que se ha tomado como base para hablar de la presencia de quistes es el hirsutismo, es decir, la aparición excesiva de vello en algunas áreas del cuerpo. También la obesidad pudiera ser un referente, aunque cabe aclarar que no todas las mujeres que la presentan desarrollan SOP, pero las que tienen el síndrome sí pueden presentar obesidad.

La doctora Morales Ledesma señaló que un indicador externo de ovulación podría ser un ligero aumento en la temperatura corporal, lo cual implicaría que la mujer se la midiera diariamente para poder percibir ese aumento (que es de décimas de grado). El problema que se presenta es que el registro se tendría que tomar siempre bajo las mismas condiciones.

Existe una característica fisiológica que se ha visto que presentan las mujeres con síndrome del ovario poliquístico y que es una disminución en la respuesta a la insulina, es decir, son más resistentes a ésta, por lo que también se puede asociar la diabetes tipo dos en pacientes con SOP.

Por otra parte, algo que se ha comprobado en las últimas décadas es que el SOP es un síndrome con implicaciones genéticas. Primero, se realizaron estudios en ratas a las que se les inducía el síndrome y al seguir por generaciones a sus crías, se descubrió que éstas también lo desarrollaban. Actualmente, un grupo de investigadores chilenos trabaja con una población de mujeres en las que detectaron que la mamá y la hija presentaron SOP, por lo que aparentemente estaría asociado con algunos genes que pueden desencadenarlo, aunque no están descritos todavía.

Formas de tratamiento

Una de las formas de tratar este síndrome es la electroacupuntura, en la cual se estimulan con agujas las terminales nerviosas que se sabe llegarán al ovario. Con este método se ha observado que algunas mujeres llegan a ovular y disminuye la aparición de quistes.

Otra alternativa que se ha practicado desde hace algunos años es la escisión en cuña, que consiste en cortar la parte del ovario donde se encuentran los quistes, lo que permite que la mujer ovule.

En este sentido, la investigadora universitaria advirtió que este tipo de soluciones se ofrecen a las mujeres que desean embarazarse para que logren su objetivo; sin embargo, aseveró que hasta el momento no se tiene la seguridad que con esta solución no vuelvan a aparecer los quistes.
Finalmente, una alternativa más para quitar los quistes es extirpar el ovario, pero ésta se ofrece como una solución sólo cuando en la mujer se detecta que el ovario está invadido de quistes y ya no busca tener hijos.

Aparición de quistes

No sé sabe aún por qué aparece este síndrome. Una de las hipótesis plantea que se produce una mayor actividad de las fibras simpáticas (que son parte del sistema nervioso autónoma y que llegan al ovario) antes de que aparezcan los quistes. La doctora Morales Ledesma señaló que la actividad de un nervio se mide porque empieza a sintetizar mayor cantidad de las sustancias que produce.

"En este caso, en los nervios simpáticos hay un neurotransmisor típico que es la noradrenalina, la cual se empieza a sintetizar en mayor cantidad y aparentemente esa sería la responsable de que empiecen a formarse los quistes foliculares", comentó.

Un grupo de investigación planteó que si la noradrenalina llega al ovario por los nervios, al quitarlos el ovario empezaría a funcionar, tomando este trabajo como base, el grupo de trabajo de la doctora Leticia Morales Ledesma publicó un artículo en el que partieron de la hipótesis de que si se quitaba el nervio ovárico superior sólo de un ovario, éste tendría que ovular y al que no se le quitó no ovularía. Sin embargo, la respuesta que encontraron fue contraria, es decir, el que tiene alto contenido de noradrenalina es el que ovula y el otro no.

"Nuestra pregunta es: por qué, si la noradrenalina era la causante de la aparición de quistes no se recuperó la función del ovario denervado, en el cual disminuye drásticamente la concentración de la amina. Entonces, esto nos llevó a plantear que existen otras vías de regulación nerviosa, las cuales serían responsables de que se active la aparición de estos quistes", explicó la investigadora.

Con una nueva línea de investigación, el grupo de trabajo de la doctora Morales Ledesma estudia la sección del nervio vago que también llega al ovario: "es un nervio craneal y en ése observamos que cuando hacemos la sección del vago izquierdo o derecho o de los dos, los dos ovarios responden. Eso nos lleva a plantear que probablemente a nivel de ovario hay una comunicación nerviosa, que podría explicar el por qué cuando realizamos la sección unilateral del nervio ovárico superior responde el ovario inervado. Entonces, decimos que probablemente entre estos ovarios haya una comunicación neural que permite al ovario enterarse cuándo tiene un nervio o cuándo no lo tiene".

De acuerdo con la investigadora existen varias evidencias fisiológicas que apoyan la idea de que hay una comunicación entre los ovarios a través de los nervios, pero aún no existe ninguna evidencia anatómica.

Como parte del trabajo de investigación que se desarrolla en la Unidad de Biología de la Reproducción a la cual pertenece la doctora Leticia Morales se realizan diversos estudios en ratas con síndrome de ovario poliquístico.

El síndrome del ovario poliquístico es muy estudiado en todo el mundo, México trabaja en aportar sus conocimientos en esta patología con el fin de identificar por qué y a partir de qué surge. No hay una cultura de la prevención en nuestro país, sobre todo porque no se sabe qué lo provoca y al no existir un tratamiento que desaparezca por completo los quistes, lo recomendable es evitar factores de riesgo como la obesidad, la alimentación o el estrés desde etapas tempranas de la vida, concluyó Leticia Morales.

CRÉDITOS: EL UNIVERSAL