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Analizan en UAM-I proteína que protegería al hígado


CIUDAD DE MÉXICO (26/FEB/2012).- Investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana – Iztapalapa (UAM-I) estudian las propiedades de la proteína Factor de Crecimiento de Hepatocitos (HGF, por sus siglas en inglés) la cual ayuda a expresar a otras proteínas sus acciones antioxidantes y de protección al hígado.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud, las enfermedades hepáticas son la tercera causa de muerte en la población masculina, la séptima en mujeres y la cuarta en población general.

De ahí que el proyecto, que inició en 2006, esté centrado en las afectaciones y desórdenes de dicho órgano, el cual hace más de 500 funciones de regulación, conversión y depuración del cuerpo.

“La HGF por sí misma no es un antioxidante pero induce a las proteínas antioxidantes naturales”.

“Es una proteína natural que producen todos los animales, no solo el ser humano, y el cuerpo la secreta cuando hay un daño. Un ejemplo es el daño causado por el consumo del alcohol; cuando el hígado recibe esa agresión produce la proteína y ésta, a su vez, induce a otras proteínas para que defiendan y protejan al órgano de dicho daño”, explicó Luis Enrique Gómez Quiroz, investigador del Departamento de Ciencias de la Salud en UAM – I.

Entre las proteínas antioxidantes que induce se encuentran la catalsa, el superóxidodismutasa y el glutatión, además de que exacerba otras defensas conocidas como proteínas de reparación o proteínas antiapoptóticas o anti muerte, es decir, también ayuda en la reparación del órgano afectado.

Cabe resaltar que la proteína HFG es producida por casi todos los órganos y tiene el mismo efecto; sin embargo, la investigación se centra en el hígado por ser un órgano que todos los días sufre de afectaciones debido a la contaminación, estilos de vida y por otros padecimientos, como la obesidad.

Entre estos se encuentran el alcohol, el tabaco, drogas y alimentos con altos índices de grasa que son agresores externos y que incrementan el estrés oxidante en el cuerpo, lo cual provoca envejecimiento prematuro, hígado graso, cirrosis y cáncer hepático.

“En una persona obesa con hígado graso, por ejemplo, hay un problema a nivel de receptor, finalmente el HFG se debe unir a un receptor en la membrana de las células del hígado y hemos visto que esta respuesta está seriamente afectada.

“La investigación va en el sentido de conocer la razón por la cual la proteína no responde y buscar la forma de revertir la respuesta anómala y, eventualmente, alguna medida terapéutica”, indicó el especialista adscrito al área de Bioquímica y Fisiología Celular.

Gómez Quiroz advirtió que el hígado es un órgano al que se debe dar especial atención porque no presenta síntomas hasta que está enfermo en una etapa avanzada.

“Uno de los síntomas clásicos en las enfermedades hepáticas es la fatiga, pero la gente no lo sabe y cuando van al médico ya presentan afectaciones muy serias”.

“A nivel mundial la incidencia de enfermedades hepáticas se presentan más en la ciudad, entre más industrializada sea una sociedad es más alto el consumo de drogas, tanto permitidas -como el alcohol- y no permitidas, además de enfermedades como la obesidad, coronarias o diabetes, esto hace que crezca alarmantemente el número de casos”, puntualizó.

La investigación cuenta con la colaboración de las doctoras Concepción Gutiérrez Ruiz, Leticia Bucio y Verónica Souza, del área de Bioquímica y Fisiología Celular, de la UAM-I.

CRÉDITOS: AGENCIA ID