Home

Novedosa aplicación del botox en vejiga hiperactiva y pediátrica


 

CIUDAD DE MÉXICO (21/JUL/2011).- Wendy es deportista, en particular juega basquetbol. Durante varios años padeció el síndrome de vejiga hiperactiva, que se caracteriza por el escape repentino de la micción y la sensación urgente de ir al baño.

 

Esta joven mujer pertenece al 23 por ciento de la población en México mayor de 18 años que presenta este padecimiento, de acuerdo con datos proporcionados por el Centro Médico Nacional La Raza del Instituto Mexicano del Seguro Social. Al respecto, el médico urólogo José Luis Campos Contreras, integrante de la Sociedad Mexicana de Urología, explicó que hay dos tipos de vejiga hiperactiva: la idiopática y neurogénica. Ambas tienen como sintomatología la sensación urgente de la micción, y escape involuntario de la misma, pero la neurogénica es causada por algún daño en el sistema nervioso central. Sin embargo, otra de las posibles causas del síndrome de vejiga hiperactiva pudiera ser piedras o cálculos en dicho órgano, padecimientos endocrinos, neurológicos, por medicamento o crecimiento de la próstata en el caso de los hombres. Hasta hace unos años, los pacientes con vejiga hiperactiva eran tratados con medicamentos anticolinérgicos, que sólo calman los espasmos o contracciones de la vejiga, explicó el doctor Campos Contreras, pero esos fármacos presentan efectos colaterales como boca seca, visión borrosa, constipación, somnolencia y náuseas. Desde hace dos décadas el uso de la toxina onabotulínica tipo A (Botox) ha abierto una alternativa para el tratamiento de esta alteración, pero fue hasta el año 2000 cuando la COFEPRIS otorgó el registro sanitario a esta sustancia para que pudiera emplearse en México como medicamento. Wendy es una de los pacientes que ha recibido el tratamiento contoxina onabotulínica A con excelentes resultados, por lo que ahora ha mejorado su calidad de vida. La jugadora de basquetbol es una de las cien personas tratadas de vejiga hiperactiva con botox, y de acuerdo con el doctor Campos Contreras 92 por ciento de los pacientes ya no tienen problemas de vejiga hiperactiva.Uso pediátrico de la toxina A la toxina onabutolínica se le han encontrado otros usos además del estético para tratamiento en diversos padecimientos. Como es el caso de Blanca, una niña de seis años de edad, quien padeció espasticidad, un trastorno motor del sistema nervioso en el que algunos músculos se mantienen de manera permanente contraídos, en su caso uno de sus pies. Hasta los 4 años le dieron diversas terapias y no presentó mejoría, hasta que la doctora Sofía Durán, del ISSSTE, le aplicó la toxina onabotulínica y su pie ha mejorado casi en su totalidad. Por lo que ahora, a Blanca ya no le da pena convivir con sus compañeros del salón de clase o salir a jugar porque puede moverse como ellos. Los dos ejemplos son una muestra de la aplicación de esta sustancia que más allá de su uso estético puede contribuir al mejoramiento de personas con parálisis cerebral, movimientos musculares involuntarios, estrabismo, tortícolis, dolor de espalda, cuello y espina dorsal, luego de una serie de pruebas clínicas que revelen el origen de la enfermedad para determinar si procede a utilizar la toxina. 

Con información de la Agencia ID