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La mitad de los hombres se siente peor tras la extracción de la próstata.


 

NUEVA YORK, EU (25/ABR/2011).-  Un nuevo estudio demuestra que la mitad de los hombres se sienten peor después de la extirpación de la glándula prostática por cáncer, aunque tres cuartos volvería a optar por la cirugía en las mismas circunstancias.

La operación, llamada prostatectomía, se le realiza anualmente a decenas de miles de hombres y muchos sufren consecuencias de largo plazo en la calidad de vida, en especial, en la función sexual.

En el estudio, publicado en Journal of Urology, los autores entrevistaron a 236 hombres al año de la cirugía: tres de cada cuatro habían recuperado el bienestar físico y mental, sin más problemas de incontinencia que antes de la operación. Pero sólo uno de cada cuatro había recuperado la capacidad de tener relaciones sexuales con penetración.

El equipo del doctor Adrian Treiyer, del Hospital St. Antonius en Eschweiler, Alemania, identificó también las circunstancias asociadas con una mejor recuperación.

Los autores hallaron que los hombres eran más propensos a recuperar su calidad de vida si se sometían a una cirugía que deja intactos los nervios que controlan la erección y si realizaban un programa de rehabilitación.

El estudio no prueba que la rehabilitación dé resultado, sino que vale la pena probarla, aclaró el doctor Mark Litwin, urólogo de la University of California en Los Angeles, ajeno al estudio.

"No se trata sólo de recuperar la capacidad de erección del pene, sino de ayudar a los hombres a ser sobrevivientes del cáncer", agregó.

Tanto el bienestar físico (sentir menos dolor) como la salud mental, incluido el buen funcionamiento social, estuvieron asociados con la ausencia de incontinencia y de complicaciones posquirúrgicas.

Uno de cada seis varones estadounidenses desarrolla cáncer de próstata en algún momento de la vida, según la Sociedad Estadounidense del Cáncer.

No todos necesitan una cirugía para extirpar la glándula. Algunos reciben radioterapia o se les realiza una cirugía para destruir el tumor con líquidos helados, y otros optan por la espera vigilada para comprobar si el cáncer crece lentamente como para ignorarlo de manera segura.

Todas estas estrategias tienen limitaciones y la opción indicada depende del cáncer y de las prioridades de cada paciente.

 

 

CRÉDITOS: Reuters / AOC