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Descubren mexicanos molécula capaz de frenar el virus del dengue


 

CIUDAD DE MÉXICO (20/MAR/2011).-  Científicos mexicanos descubrieron una molécula capaz de eliminar al parásito que provoca la malaria o paludismo y frenar la reproducción del virus del dengue, la cual podría ser utilizada para modificar genéticamente a los mosquitos transmisores de estas enfermedades y evitar que las propaguen.

El nombre de dicho elemento es escorpina y su hallazgo es resultado del análisis de las moléculas presentes en las toxinas del veneno de los alacranes, trabajo de los doctores Humberto Lanz Mendoza, del Instituto Nacional de Salud Pública, y del brasileño Lourival Domingos Possani, del Instituto de Biotecnología de la UNAM.

Lanz Mendoza señaló que el descubrimiento representa el primer resultado del proyecto “Desarrollo de mosquitos transgénicos resistentes a la transmisión de malaria y dengue”, apoyado por el Fondo de Cooperación Internacional de Ciencia y Tecnología (Foncicyt), y cuya finalidad es controlar o eliminar dichos padecimientos mediante la transformación genética de los insectos.

La malaria y el dengue, causadas por la picadura de los mosquitos Anopheles albimanus y Aedes aegypti, respectivamente, son problemas de salud pública en México y en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año ocurren entre 300 y 500 millones de casos nuevos de malaria y hasta 27 millones de muertes en todo el mundo, mientras que aproximadamente un 40 por ciento de la población mundial corre el riesgo de contraer el dengue.

En México, la situación del paludismo muestra patrones de concentración en estados con incidencia elevada, principalmente en el sur-sureste de México y, en menor magnitud, en las entidades del noroeste, en Chiapas, Oaxaca, Chihuahua y Sinaloa. De acuerdo con la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud, en el 2007 se registraron 2 mil 309 casos.

En cuanto al dengue, el año pasado fueron reportadas 28 mil 688 personas infectadas, de las cuales 47 terminaron en defunciones por el tipo hemorrágico (según el Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades-Cenavece).

Al abundar sobre el tema, el especialista en Inmunología y que ha realizado posdoctorados en Suecia, Suiza, EU y México, explicó que para lograr la modificación genética de los insectos sería necesario introducir la molécula escorpina mientras se forma el embrión, cuando aún son huevecillos.

Dicha molécula sería producida o generada en el cuerpo graso del mosquito y liberada a su hemolinfa (sangre), de tal manera que en cualquier parte donde se encuentre el parásito de la malaria podría ser eliminado o detenida la replicación del virus dengue.

Detalló que además de la escorpina sería necesario agregar al ADN del insecto un elemento promotor, es decir, una sustancia adicional que propicie la activación de la molécula cuando el mosquito transgénico ingiera sangre.

Lo anterior con la finalidad de ver cómo se comporta el insecto, y confirmar si en el futuro sería posible sustituir de manera controlada poblaciones de insectos que transmiten la malaria y el dengue por insectos modificados genéticamente que no lo hacen.

No se pretende eliminar ninguna especie

Humberto Lanz Mendoza manifestó para controlar la malaria y el dengue, en otros países se han desarrollado estrategias que contemplan la eliminación de una especie de mosquito, lo cual no es propósito de este proyecto. “Nosotros no pretendemos eliminar ninguna especie en particular, sino sustituir una población susceptible por una resistente a la transmisión de las enfermedades”, indicó.

El especialista resaltó que no se pretende causar impacto en la naturaleza; por eso es indispensable, antes de pensar en liberar a los insectos transgénicos, hacer una serie de estudios previos en una segunda etapa, que duraría aproximadamente tres años y de la cual aún no se ha definido el apoyo financiero.

Explicó que una vez concluida la primera fase, en junio, se probarían poblaciones de mosquitos genéticamente modificados en condiciones naturales en distintas regiones del país, como podría ser en Tapachula, Chiapas.

El doctor Lanz detalló que el procedimiento es sembrar los huevecillos ya modificados con la escorpina in vitro, es decir, en cajas de cultivo y hacerlos eclosionar (cuando el huevo rompe para que salga la larva).

Si sobreviven los mosquitos y hay descendencia, señaló, entonces podríamos dejarlos libres de manera controlada dentro de jaulas de gran tamaño para ver cómo reaccionan, observar que no se mezclen con otras especies o tengan efecto en otra enfermedad; la idea es lograr su adecuación al medio ambiente.

Dijo que los científicos que desarrollan la investigación “sabemos de la responsabilidad que representa el liberar insectos transgénicos en el ecosistema”, por lo que tiene que haber una comunicación estrecha con la comunidad para explicarles a detalle esta posibilidad, una vez que se haya comprobado su inocuidad. Si la población no estuviera de acuerdo, no se liberarían, advirtió.

Además, indicó que la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) han establecido estrategias encaminadas a que este proceso tenga un control muy estricto. Es importante subrayar que por el momento “no tenemos planes de liberar ningún insecto transgénico”, expresó Lanz Mendoza.

El científico mexicano informó que la investigación, iniciada hace año y medio con una inversión de 14 millones de pesos, es realizada por un consorcio de investigación formado por especialistas del Instituto de Nacional de Salud Pública, del Instituto de Biotecnología de la UNAM, del Instituto de Biología Molecular y Biotecnología de Grecia y de la compañía Oxitec de Inglaterra, con fondos del Foncicyt.