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Continúan dudas respecto a consecuencias del accidente de Chernóbil en la salud


 

VIENA, AUSTRIA (28/FEB/2011).- Aunque nadie discute que Chernóbil ha sido el mayor accidente nuclear de la historia, establecer sus consecuencias y los efectos en la salud de la radiación liberada es una tarea mucho más difícil, según varios expertos responsables del último informe de la ONU sobre aquel desastre. 

El problema principal es la falta de datos sobre las consecuencias que puede tener en la salud la radiación de baja intensidad. 

El desconocimiento de estos datos ha llevado a los expertos a no incluir a la población sometida a esta tipo de radiación en los cálculos que expone el informe del Comité Científico de la ONU sobre los Efectos de la Radiación Atómica. 

El documento, presentado hoy en Viena, limita a un máximo de 62 (19 no confirmadas) las muertes relacionadas directamente con la explosión, el 26 de abril de 1986, del reactor número cuatro de la central nuclear de Chernóbil, en la entonces República Socialista Soviética de Ucrania. 

La mayoría de esas muertes, 47, son de 28 "liquidadores", los operarios que, ataviados con guantes y mascarillas de goma, fueron enviados a apagar el incendio, y de las 19 personas la causa de cuyo deceso no está confirmada. El resto, son 15 niños y adolescentes fallecidos por cáncer de tiroides. 

Es una cifra moderadamente baja y que responde al tono tranquilizador del informe, una simple actualización de reportes anteriores. 

"La inmensa mayoría de la población no necesita vivir preocupada por consecuencias graves para la salud debido al accidente de Chernóbil", tranquiliza el documento. 

De hecho, anteriores proyecciones hablan de que en los próximos años pueden morir de cáncer unas cuatro mil personas, de un total de 600 mil que se calcula que estuvieron sometidas a altos índices de radiación. 

"Tan pronto como tratamos de descender a dosis más bajas, tenemos que manejar enormes incertidumbres. Para esas dosis, es imposible (hacer cálculos)", reconoció hoy en declaraciones Mijaíl Balánov, científico nuclear que participó en el operativo para limitar los efectos del accidente. 

"No estamos diciendo que no haya efectos, sólo que actualmente, si hay un efecto, no podemos verlo aún, acorde con los hechos y estadísticas que tenemos", añadió al respecto Fred Mettler, experto en radiología y en medicina nuclear. 

Este científico se refirió, por ejemplo, a la dificultad de explicar un aumento del cáncer en la población general, ya que muchos tipos de tumores "no tienen una firma específica" que permita determinar su origen en la radiación.

En relación a otras visiones más alarmistas sobre el desastre de Chernóbil, como los informes de Greenpeace que hablan de miles de casos de cáncer, Balánov criticó la metodología seguida por esa ONG. 

Balánov explicó que Greenpeace proyecta la incidencia del cáncer en zonas afectadas por la radiación, donde los controles médicos son exhaustivos, a las zonas no afectadas. 

"Inevitablemente tienes un números mayor de enfermos, porque los médicos están buscándolos", indicó el científico. "Los datos de las zonas no contaminadas y de las zonas afectadas son, simplemente, incomparables". 

Sobre si las consecuencias del accidente han sido menos grave de lo que se temió inicialmente, Mettler recordó que en su día hubo informaciones que hablaban de que diez mil personas morirían en un año. "Obviamente, eso no ha pasado", dijo Mettler. 

"De hecho, esperábamos haber visto más leucemia de la que hemos visto", señaló el experto. "Alguna gente lo sobrestimó, algunos parecen haberlo infravalorado, en algunos asuntos, especialmente en los niveles bajos (de radiación), aún no tenemos la respuesta (...) y otros asuntos no los vamos a conocer durante varias décadas"

 

CRÉDITOS: EFE